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Quieren convertir a Rosario en un polo internacional de calidad médica

La ciudad ya es la segunda del país en físicos y biotecnólogos de primer nivel. Con una infraestructura que lo acompañe, puede ser referente a nivel latinoamericano.

Autor: Fernando Avilés

Fuente: punto biz

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los próximos 30 años la medicina progresará de tal forma que las prevalentes causas de muerte, que hoy son por enfermedades infecciosas, pasarán a ser por enfermedades crónicas. ¿Por qué? La respuesta está en el gran desarrollo que viene adquiriendo la tecnología en cuanto a capacidad de diagnóstico médico.

Rosario, como una ciudad rica en políticas públicas y privadas de desarrollo médico, puede capitalizar parte de esta tendencia mundial para lograr un lugar destacado a nivel latinoamericano que la convierta en un polo que atraiga desde pacientes a inversiones y motive el desarrollo de grandes complejos médicos y de centros estudios. Oscar Fay, director del laboratorio Cibic y unos de los principales referentes empresarios de la medicina regional, encabeza una movida que busca convertir a Rosario en un polo internacional de calidad en asistencia médica que distinguiría a la ciudad. Para difundir el proyecto dará el miércoles 23 de septiembre a las 19 una charla en la Fundación del Banco Municipal

¿Cómo se para Rosario ante los nuevos cambios que se vienen en la medicina a nivel mundial?

En Rosario hay una cantidad importante de investigadores básicos. La Universidad Nacional de Rosario, especialmente el Instituto de Física, y la gente de biotecnología participa activamente de este tipo de desarrollos. Es un capital enorme, el segundo polo del país, que tiene físicos y biotecnólogos de primerísimo nivel mundial. Con una infraestructura que lo acompañe, y una sociedad permeable a privilegiar este tipo de esfuerzos y garantizar su funcionamiento, es seguro que Rosario va a ser un polo de desarrollo de aplicabilidad, por las características de la ciudad. Será un problema a resolver el hecho de lograr que se acompañe este potencial del capital humano y científico que tenemos. Si se logra, se va a poder acompañar este proceso de cambios que se vienen.

¿Qué acciones se pueden tomar para lograr esto?

Desde hace dos o tres años, desde la Fundación de la Ciudad de Rosario estamos tratando de crear una conciencia social y ciudadana de que la región tiene varios condimentos básicos para formularse como un polo asistencial de alta capacidad de formación de recursos humanos, que puede significar una especie de polo o de eje de desarrollo de la aplicabilidad de todos estos conocimientos. Pero, cuando se trata de cambios que tienen que ver con el desarrollo tecnológico, lo que uno siempre aspira es que, en el marco de la mayor equidad posible, sea para beneficio de la calidad de vida sin discriminación. Por lo cual, hay que pensar en preparar en la ciudad un sustrato social de conocimiento y de aprovechamiento de estos beneficios. Sin el conocimiento social, sin los recursos humanos preparados para utilizarlo racionalmente, y sin las posibilidades de aplicarlo en distintos lugares, uno va a quedar inmerso en la posibilidad de traerlo de afuera o de comprarlo. En la medida que el capital humano que tenemos se proyecte en el sentido productivo y con un criterio de igualdad, en la próxima década Rosario se puede convertir en un polo internacional de excelencia, y hay que convencer a la gente de que es posible hacerlo.

¿Cómo está ubicada Rosario en el mapa mundial?

Hoy, Rosario es un polo mucho más que a nivel nacional. Tiene biotecnólogos y físicos, la mayoría gente que está en la universidad pública, que son investigadores de primerísimo nivel, de alta competencia mundial. La cantidad de gente de Argentina y del extranjero que viene a estudiar ciencias médicas a Rosario es muy importante, por la excelencia de la formación, y este es un capital muy difícil de adquirir, porque se necesita una sociedad que lo apoye, se necesita una decisión política que lo acompañe, decisión productiva de los sectores que invierten. Lo que se hace en biotecnología, con respecto a bioenergética en Rosario, es espectacular, lo que se hace con respecto a la genómica animal y vegetal, es competitiva a nivel mundial. Hay que pensar que todo eso va a tener que utilizarse en un sentido productivo, pero una vez que las fuerzas políticas y la sociedad lo hayan tomado como patrimonio, lo defiendan, y hagan con eso un circuito proactivo, en el sentido de generar mayor investigación, mayor aplicación y mayor desarrollo.

¿Se puede pensar a Rosario como polo internacional de excelencia en salud cuando las condiciones laborales de muchos médicos de la ciudad están lejos de ser las óptimas?

Es casi paradojal lo que vengo diciendo. Por un lado, planteo un jardín venturoso, pero por otro lado... Yo diría que esta pregunta no se puede responder desde la medicina, sino que hay que responderla desde todo el país. Lo que nos pasa es que la situación acuciante que hay en todos los aspectos hace que lo inmediato te posponga otras cosas, desde lo político y desde lo social. En medicina pasa lo mismo, aunque Rosario, en comparación con el resto del país, represente un polo importante de salud pública y privada, uno de los mejores lugares en este sentido, donde se tiene más accesibilidad y más calidad de la asistencia. Hay que ver lo que es el norte argentino. Por otro lado, queda un debate: qué sentido tiene esta cuestión de dividir la salud en pública y privada cuando la salud es un derecho. Hay pacientes, no clientes. El paciente no tiene un valor económico, es alguien que necesita asistencia, y esta asistencia no puede estar calificada si no sea desde una base igualitaria que vaya siendo mejorada. Esto es elemental.

¿Qué se puede hacer desde la ciudad para mejorar esta situación?

Creo que hay que convencerse de que esto tiene que ver con legislaciones federales. Puede haber variantes regionales, algunos oasis, pero esto es un tema de regulación de leyes, y donde hay muchísimos expertos, que Argentina los tiene, pero además de descubrirlos hay que darles posibilidad de que trabajen y se expresen.

¿Qué posibilidades existirán de que los efectores locales puedan adquirir los nuevos desarrollos en tecnología?

Creo que hubo muchos años que hemos perdido. Pero se está mejorando, en eso soy optimista, y hay una serie de grupos básicos que están a nivel competitivo mundial, no sólo por la capacidad intelectual, sino también por el instrumental que tienen. Incluso, por lo que conozco a través de investigadores, se que sus condiciones económicas también se han mejorado muchísimo. Por otro lado, hay un trabajo social por hacer. La maquinaria no tiene que duplicarse, no tiene que haber diez centros con la misma tecnología, este no es el pensamiento mundial en este momento. Lo que más vale hoy son las alianzas estratégicas, llegando a acuerdos de intercambio para compartir la maquinaria. Esto hay que trabajarlo en la ciudad.

¿Qué se está haciendo en lo referido a ciencias médicas desde la Fundación de la Ciudad de Rosario?

Logramos crear un consejo de ciencia y tecnología, con representantes municipales, provinciales y nacionales, y un grupo de destacados investigadores, y nosotros tratando de impulsar una gestión. No somos investigadores, no somos productores, pero sí generamos una mesa de encuentro, donde se pueda exponer lo que se está haciendo, y lo que la producción necesita para crecer. Este diálogo no existía. Por otro lado, estamos programando cursos, proyectos, y el 27 de octubre es la inauguración del Centro de Criobiología, uno de los hechos más concluyentes de la Fundación, porque juntamos cuatro o cinco instituciones y participó la Universidad Nacional de Rosario. Teníamos un subsidio importante desde hace 20 años que no podíamos cristalizarlo con Trieste, y se consiguió una unión a través de la Cámara Italo-Argentina de Comercio. Lo interesante es que encontramos que esta criobiología es útil para todo el reino de seres vivos, y que entonces puede darnos la puerta de salida a la parte médica, de agricultura y ganadería, y empezar a trabajarlo desde la ciencia básica. Es el primero en Argentina. Lo importante es que se logró que estos investigadores que están en el tema, y que son de los mejores que hay en el mundo, tengan un lugar de trabajo. Por ahora es transitorio, pero la universidad les va a construir un centro.

 

 

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